miércoles, 25 de julio de 2012

El sueño del Celta (IV)


 
En esta entrada seleccionaré algunos párrafos de la novela de Mario Vargas Llosa "El sueño del Celta" para ilustrar la corrupción del sistema judicial, la impunidad y, sobre todo, la corrupción moral de los sistemas coloniales.



"Mientras esperaba la llegada de la Comisión, no perdió el tiempo. Hizo algunas entrevistas, pero, sobre todo, revisó las plantillas, libros de cuentas del almacén y los registros de la administración. Quería establecer cuanto recargaba la compañía de Julio C Arana los precios de los alimentos, remedios, prendas de vestir, armas y utensilios que adelantaba a los indígenas y también a los capataces y a los `muchachos´. Los porcentajes variaban de producto en producto, pero lo constante era que en todo su material de venta el almacén duplicaba, triplicaba y ha veces hasta quintuplicaba los precios. El se compró (...) y hubiera podido adquirir todo eso en Londres por la tercera parte de su precio. No solo los indígenas eran esquilmado, también esos pobres infelices, vagos y matones que estaban en el Putumayo para ejecutar las consignas de sus jefes."

"A la mañana siguiente, el cariacontecido cónsul inglés vino a anunciar a Roger que el intento de detención había tenido un desenlace grotesco, de sainete. Se lo acababa de comunicar el jefe de la Policía, pidiéndole toda clase de disculpas y haciendo propósito de enmienda. Los dos policías enviados a capturar a Montt y Fonseca los conocían y, antes de llevarlos a comisaría, se fueron a tomar unas cervezas con ellos. Se habían pegado una gran borrachera, en el curso de la cual, los delincuentes se escaparon. Como no se podia descartar que hubieran recibido dinero para dejarlos escapar, los policías estaban presos. Si se comprobaba la corrupción, serían severamente sancionados."

"- Es un soberano farsante -le dijo al fin, envalentonado por el trago - Gamarra tiene un informe mio, corroborando todas las acusaciones del juez Valcárcel. Se lo entregue en julio. Han pasado más de tres meses y todavía no lo envía a Lima. ¿Por que cree usted que lo ha retenido tanto tiempo? Porque todo el mundo sabe que el prefecto Adolfo Gamarra es también, como medio Iquitos, un empleado de Arana."

"(...) Roger se sentía mecido en un remolino adormecedor., dando vueltas y vueltas en el sitio, manipulado por fuerzas tortuosas e invisibles. Todas las gestiones, promesas informaciones, se descomponían y disolvían sin que los hechos correspondieran jamas a las palabras. Lo que se hacia y lo que se decía eran mundos aparte. Las palabras negaban los hechos y los hechos desmentían a las palabras y todo funcionaba en la engañifa generalizada, en un divorcio crónico entre el decir y el hacer que practicaba todo el mundo."

"(...) Como usted no puede ignorar, será difícil encontrarlos en la inmensidad de la Amazonia si la Corte Superior convalida la orden de arresto. La Corte no tenia ningún apuro en hacerlo, pues cuando Roger Casement fue a preguntar a los jueces cuándo verían el expediente, le explicaron que eso se hacia por "riguroso orden de llegada de los casos". (...) Uno de los pasantes del tribunal se permitió añadir, en tono de burla ."


"Pablo Zumaera, desde su supuesto escondite, orquestó la ofensiva judicial contra el juez Carlos A Valcárcel iniciándole, a través de testaferros, múltiples denuncias por prevaricación, desfalco, falso testimonio y otros varios delitos. Una mañana se presentaron en la comisaria de Iquitos una india bora y su hija de pocos años, acompañadas de un intérprete, para acusar al juez Carlos A. Valcárcel de >atentado contra el honor de una menor>"


"Roger se dedicó a preparar un nuevo informe para el Foreign Office. Explicaba que no se había hecho reforma alguna ni aplicado la menor sanción a los criminales de la Peruvian Amazon Company. No había esperanzas de que se hiciera algo en el futuro. La culpa recaía tanto en la firma de Julio C Arana como en la administración pública como en el país entero. En Iquitos, el gobierno peruano no era más que un agente de Julio C. Arana. el poder de su compañía era tal que todas las instituciones políticas, policiales y judiciales trabajaban activamente para permitirle continuar explotando a los indígenas sin riesgo alguno, porque todos los funcionarios recibían dinero de ella o temían sus represalias."

¿Te suena familiar?

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