miércoles, 27 de junio de 2012

El colonialismo mental y el marco de Lakoff

Por si no te has dado cuenta todavía el colonialismo mental es precisamente eso, el establecimiento de un marco conceptual grabado en el inconsciente cognitivo y reforzado continuamente. Por eso el primer paso es descolonizar el pensamiento. 
“los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo; todas las palabras se definen en relación a marcos conceptuales. Puesto que el lenguaje activa los marcos, los nuevos requieren un nuevo lenguaje”. 
"Éstos marcos mentales están en nuestro inconsciente cognitivo, es decir, son estructuras grabadas en la sinopsis de nuestro cerebro a las que no podemos acceder de manera consciente, Cuándo la información que recibimos no se conforma a nuestros marcos establecidos la desechamos e ignoramos. No podemos asumirla porque no cuadra con nuestro marco mental." 


Según Lakoff existen dos grandes marcos o modelos ideales que definen nuestra actitud política que se establecen sobre una analogía con dos modelos de familia. El primero modelo es el del padre estricto que determina una actitud conservadora. Cree en la necesidad y el valor de la autoridad, que es capaz de enseñar a sus hijos a disciplinarse y a luchar en un mundo competitivo en el que triunfarán si son fuertes, afirmativos y disciplinados. Es decir, enseña al niño a valerse por si mismos.

Por contra, el padre protector y progresista, cree que la educación de la prole es una tarea conjunta entre el padre y la madre, y que ambos deben comprender y apoyar a sus hijos, escucharles, darles libertad, y confianza en los demás, para que cooperen con sus semejantes. El modelo parte de la igualdad de género, o al menos neutralidad entre padre y madre. Presupone que el mundo es bueno y que los hijos son buenos y es misión de los padres educarlos para que sean mejores.

Para efectuar esta labor educativa los padres progresistas disponen de dos herramientas básicas,  la empatía y la preocupación por los demás que hace buscar la protección frente a los peligros de la vida y un compromiso en la construcción de la comunidad.

Los ciudadanos votan “según su identidad, sobre la base de quiénes son, de qué valores tienen y a quién y a qué admiran”. Es decir, que los estereotipos ya sean culturales o morales enmarcan el voto. Provocan que el electorado sienta afinidad o rechazo por un candidato según sus prejuicios.

Por tanto la política ya no va de dar soluciones reales a problemas reales sino de manipular emocionalmente a los ciudadanos activándoles uno u otro marco conceptual, en contraposición al "otro", en una lucha encaminada a obtener solamente el poder por el poder.
 
El problema es que se construye sobre dos estereotipos idealizados cuyos resultados "teórico-imaginarios" no tienen por que corresponderse con la realidad. Si la eleccién fuera tan simple como elegir ser el padre conservador y estricto que educa a correazos a sus hijos o el padre-mami progresista que es empático y razona cariñosamente con sus hijos que así llegará a ser felizmente autorresponsable, ¿quién excepto un psicopata sádico renunciaría a ser "mami"?.

Al centrarse en empatizar con el electorado para ganar elecciones manipulandolo en lugar de centrarse en resolver el problema y dar resultados, ... pues pasa lo que pasa.



A pesar de que hay dos modelos diferenciados, el de padre protector y el de padre/madre progresista, todos tenemos un poco de ambos y, por eso, también existen los que podríamos denominar indefinidos. Por tanto, la clave es saber cómo activar los valores que nos interesan para movilizar a éste sector de la población. Cómo hacer que la solidaridad (un valor progresista) quede por encima del individualismo (un valor conservador) o que el deseo de paz sea más fuerte que el miedo.

Lo que debemos preguntarnos es que marco conceptual se produce en una sociedad colonizada como la nuestra. Yo diría que nuestro marco en realidad no es ni el del padre estricto ni el de la madre protectora. Nuestro marco es el del niño maltratado psicológicamente por un padre maltratador y una madre manipuladora.




Un padre y una madre que le dicen al niño que es un inútil que no sirve para nada para destruirle la autoestima y así controlarlo mejor. Un padre que nos maltrata y asusta con el miedo al de que vas a vivir o a ser invadido con Marruecos. Que niega nuestra valía y que nos amenaza con retirarnos su "caridad"  recordándonos constantemente que nos está manteniendo (aunque esto sea falso). Por otra parte tenemos a la madre manipuladora que bajo una fachada amigable nos roba y nos engaña mientras nos quiere hacer creer que es por nuestro bién. Que a través de la mentira y la manipulación nos coacciona para hacer lo que ella quiere y  nos mantiene dependientes. 

Todo esto hace que el colonizado viva en la contradicción continua, en una especie de esquizofrenia individual y colectiva. Estoy hablando del síndrome del colonizado. Solo queda  un camino para la liberación del individuo y es la rebeldía, rebelarse contra el padre maltratador y la madre manipuladora bajo una fachada progresista. Cortar amarras de forma disruptiva.



Recordemos que el marco del padre estricto fomenta la independencia y la autosuficiencia del individuo mientras que la madre progresista fomenta la protección y la dependencia. La clave está en saber cómo activar los valores que fomentan la independencia del individuo sin causar excesivo rechazo por parte de aquellos que se identifican con el marco de la madre progresista. Como hacer que podamos fomentar la fuerza del YO necesario para ser capaz de rebelarnos sin que esto genere un fuerte rechazo por la parte progresista de la sociedad.

Pues generando un nuevo marco, una nueva forma de ver el mundo. Hablando de autoestima, responsabilidad individual, del desarrollo de las capacidades, de Canarias joven y rebelde, de solidaridad, de atrevernos a soñar.


Ni Martin Luther King ni Gandhi hablaron de izquierdas o derechas, sino que generaron un movimiento mayoritario. En la india o en la población negra de USA había un componente racial que facilitaba las cosas. En Canarias en cambio tenemos a una población mestiza que se considera blanca, una sociedad que se considera desarrollada pero que muestra todos los síntomas de las economías en vías de desarrollo, una sociedad que se cree una democracia cuando en realidad las elecciones son un fraude por la ley electoral.

Tenemos que ser capaces de generar un nuevo marco, porque como dice Lakoff “el cambio de marco es cambio social”.



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