Tipos de cambio fijo y políticas keynesianas, un cóctel mortal

Un tipo de cambio fijo ocurre cuando una economia pone su divisa a un valor constante con respeto a la de otro pais en lugar de permitir que fluctue con el mercado. Los tipos de cambio fijo – imagina que el Euro es básicamente la moneda de Alemania y que el resto tenemos un tipo de cambio fijo con respecto a esa moneda – suelen generar graves desequilibrios masivos en balanza comercial y por cuenta corriente y suelen terminar en desastre. Ha pasado en México (efecto tequila de 1994), en Tailandia (Crisis asiática de 1997) o en Argentina (Corralito) por poner algunos ejemplos.




Los tipos de cambio fijo terminan generando no solo grandes desequilibrios sino políticas mercantilistas de “empobrecer al vecino” (beg your neighbour) que conducen irremediablemente al imperialismo. La estabilidad que generan los tipos de cambio fijo a corto plazo tiene un enorme coste a medio y largo plazo ya que aumentan la inestabilidad del sistema.

La insostenible balanza por cuenta corriente de Italia

Es como las leyes de la termodinámica, en un sistema de tipo de cambio fijo el riesgo no se elimina solo se transforma. De hecho se está transformando un riesgo fácil de cubrir (el riesgo de tipo de cambio) por otro cuya cobertura es muchísimo más complicada (el riesgo legislativo y legal).

Si estos tipos de cambio fijos son combinados con políticas keynesianas de aumento del gasto público - como ha pasado en la eurozona - estamos creando una auténtica bomba de relojería. Las políticas keynesianas de aumento del gasto no solo retrasan la toma de decisiones para acometer las reformas necesarias sino que aumentan el apalancamiento del sistema y por tanto aumentan su volatilidad y su inestabilidad.

La eurozona no es el único tipo de cambio fijo que existe en la actualidad, el Yuan chino con el dólar es otro tipo de cambio fijo que ha generado enormes desequilibrios y que es uno de los orígenes de la crisis hipotecaria en Estados Unidos y en Europa en el 2008.

La otra es el dilema moral de salvar a los bonistas (tenedores de bonos) a toda costa. Los bonistas asumen un riesgo y reciben un tipo de interés por ello. Que asuman sus pérdidas como todo hijo de vecino y que los accionistas de los bancos sufran sus perdidas y si disolucion accionarial si son rescatados, pero es una autentica inmoralidad socializar sus perdidas y privatizar sus ganancias porque eso se llama fascismo.

Y esa privatizacion de las ganancias y socialización de las perdidas ocurre cuando se trata de salvar a las empresas en dificultades en lugar de dejarlas caer y que otro ocupe su lugar. En el fondo lo único que busca la élite es la defensa de su posición de privilegio a costa del resto de la sociedad. El efecto general de políticas keynesianas es engordar a los "cronies", es decir a un modelo de capitalismo mafioso, clientelar y corrupto que es lo que nos ha metido en esta crisis en primero lugar.

Leí en una reciente manifestacion que "El sueldo de los funcionarios no arregla el despilfarro", lo cual es cierto, pero arreglar el despilfarro significa que algunas de las élites van a tener que renunciar a su cuota de poder y parece que no están dispuestos a ello. ¿La solución? que el país sea intervenido y que se pongan políticas tendentes al crecimiento, reducir la burocracia y liberalizar la competencia, .... o eso o una revolución social.


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