martes, 7 de septiembre de 2010

El problema de Canarias ¿son los politicos y la cultura,............ o las estructuras?

Sin negar un cierto componente estocástico en las relaciones humanas y en los sistemas sociales, yo mas que en términos de casualidades me inclino a pensar en términos de causalidades, es decir en relaciones causa-efecto.
El hombre tiene una capacidad asombrosa de adaptación al entorno y normalmente se adapta mediante acciones racionales. Cuando aparecen ciertos comportamientos que parecen completamente ilógicos e irracionales o incluso contraproducentes, no es porque las personas que lo hacen sean terriblemente estúpidas y nosotros mas listos que nadie. Lo que suele ocurrir es que son motivados por reglas de juego distintas que desconocemos y que alteran los comportamientos creando una lógica dentro de la aparente “falta de lógica”, es decir un “sistema” o una “estructura" que no es aparente ni visible a simple vista.
Únicamente si somos capaces de asumir y entender esto ultimo, podremos llegar e identificar correctamente la raíz del problema.
Se suele razonar que con la clase política actual y con los comportamientos socioculturales del pueblo canario una independencia seria desastrosa. Esta afirmación presupone que el sistema, es decir los incentivos y las reglas del juego, lo diseñan los canarios y no España (1). Pero mas importante aun, se basa en la presunción de que los individuos forman el sistema pero niega la influencia que el sistema tiene en los comportamientos de los individuos.
Dentro de un sistema parlamentario pensar así, en términos de individuos y no de incentivos, tiene una ventaja considerable, cada cuatro años cambio las caras y depuro responsabilidades individuales pero mantengo las mismas estructuras. Es decir, hago que las personas cambien para que todo el sistema siga igual (2).
No seré yo quien defienda el comportamiento de los políticos canarios, pero dichos comportamientos, por mucho que nos repugnen, son el resultado lógico de las estructuras y los incentivos implícitos en el sistema. Lo que hay que cambiar no son los comportamientos individuales incidiendo sobre ellos directamente, sino indirectamente cambiando las reglas del juego (3). Esta afirmación última es evidente para cualquier economista
En el fondo, todos los humanos no somos más que bípedos omnívoros con pantalones y neocortex que respondemos a estímulos electroquímicos y que solemos reaccionar de forma parecida ante situaciones parecidas. Por ello no es de extrañar que los cuadros psicológicos y sociológicos de la población canaria actual se correspondan exactamente con los cuadros psicológicos de poblaciones que viven un sistema colonial (4). De la misma forma el comportamiento de los políticos canarios y de la oligarquía también se corresponden con los comportamientos típicos de los sistemas coloniales (dualidad de la elite, corrupción, entreguismo, etc…)
Por tanto no es que con la clase política actual y con los comportamientos socioculturales del pueblo canario una independencia seria desastrosa, es que lo que produce y condiciona esos comportamientos en gran medida es la realidad colonial y el marco institucional. Lo que seria desastroso seria una independencia sin el marco institucional adecuado y precisamente en la capacidad de producir un marco institucional adecuado, unas reglas del juego adecuadas, es donde radica la clave de éxito del proceso.
Por tanto justificar la permanencia en España debido a los comportamientos socioculturales del pueblo y de la clase política canaria es como justificar la causa del problema en el mismo problema que esta ocasionando. Es decir justificar la causa en el síntoma. Un disparate se mire como se mire.
De igual forma se suele argumentar también que la economía canaria es inviable y esta desequilibrada y que por ello necesitamos continuar dentro de España. Pero un simple análisis de las balanzas y de las estructuras productivas pone en evidencia que lo que realmente desequilibra a la economía canaria es su pertenencia a España.
El argumento maquiavélico de usar los desequilibrios causados por la penetración colonial para justificar la presencia colonial tampoco es nuevo, ya lo hizo España en Cuba y el Protectorado Marroqui, lo mismo que otras potencias coloniales en otros lugares.
Estos factores económicos y sociales distorsionantes, al igual que los factores sociológicos y psicológicos nombrados anteriormente, no son exclusivos de Canarias sino, una vez más, comunes a todo sistema colonial. Blanco y en botella, leche.
Echar la culpa a políticos individuales o a la casta política con llamamientos a la ética tampoco resuelve nada, ya hemos dicho que de poco sirve cambiar las caras si no se cambian las estructuras (5).
Por tanto, los argumentos a favor de la permanencia a España por motivos económicos o socioculturales y de desconfianza en la clase política puede parecer lógico y coherentes a primera vista pero en realidad se queda en la superficie y no profundizan en la raíz del problema (6).

(1) La realidad es que a diferencia de lo que ocurre con otras comunidades como el Pais Vasco, en el caso de Canarias y el REF, el parlamento español solo tiene la obligación de “oir” las propuestas del parlamento canario al respecto que en ningún caso son vinculantes.
(2) Es decir cambio las caras pero mantengo las mismas estructuras, lo que permite que el sistema se perpetúe.
(3) Esta es la línea de pensamiento del Banco Mundial sobre corrupción y Gobernanza. Ver series “Governance Matters” de Kaufmann y otros
(4) Ver Manuel Alemán, Franz Fannon y otros
(5) El mismo razonamiento se aplica a la oligarquía belilla que sufrimos
(6) Tanto si somos independentistas convencidos como si no, si realmente aspiramos a mejorar la gobernanza y a recuperar el equilibrio económico y social de nuestra tierra, el análisis critico de los aspectos institucional y estructural son reflexiones necesarias en el análisis y el debate.