jueves, 9 de octubre de 2008

Sobre la crisis de la economia real española

La forma en que las personas perciben la realidad es algo extraño. Normalmente la gente interpreta lo que le interesa interpretar y percibe lo que le interesa percibir. Por ejemplo alguien pudo decirte “tal negocio dará mucho dinero pero con altos y bajos”, o “tal persona hará mucho dinero pero con altos y bajos”, esto se interpretara según convenga a nuestros intereses personales “no te fíes porque tendrá altos y bajos” en lugar de “no pierdas las calma cuando vengan altos y bajos por que el negocio hará mucho dinero”. Así mismo muchos prefieren negar la gravedad y la necesidad de cambio y de sacrificios simplemente porque no les conviene en el corto plazo sin tener en cuenta el tremendo coste a largo plazo que eso supone.

Cuando en una familia acomodada lo que priman son los juegos políticos en el lugar de la preparación, la responsabilidad y la creación de riqueza, es generalmente cuando esas familias caen. Un hijo de padres separados es normalmente malcriado, ninguno de los padres quiere ser el malo y corregirlo o castigarlo, por tanto el niño sale consentido. Pero si lo analizamos objetivamente le estamos haciendo un flaco favor a ese niño. Una madre puede consentirle a su hija mil y una cosas, entre ellas que no asuma la responsabilidad de su vida. ¿Le está haciendo un favor?, la respuesta es no, simplemente esta creando una dependencia y las dependencias son malas.

Otra actitud es la de ser político, no inmiscuirse y estar bien con todo el mundo para no generar conflictos. Pero esa actitud, que puede parecer inteligente es simplemente irresponsable porque no arregla el problema, simplemente lo ignora. Nuestras sociedades tienden a valorar el conflicto de forma negativa, pero es a través del conflicto como los problemas salen a la luz y se solucionan.

Los costes de esas políticas son enormes en el largo plazo, pero no evidentes en el corto plazo con lo cual existe la tendencia a ignorarlos. Esos costes se podrian haber evitado simplemente con las medidas adecuada en el momento oportuno.

Los judíos ortodoxos tienen sus normas. La herencia pasa de generación en generación y ha de pasar corregida por la inflación. Es decir solo se pueden gastar lo que hayan generado por encima de la inflación. Esto los lleva a asumir riesgos controlados, a ser competitivos, a innovar, invertir y hacer sacrificios cuando es necesario. Esa es una de las claves de su éxito.

En cambio, cuando en una familia la prioridad no es construir sino vivir bien, no hacer sacrificios, no asumir riesgos, no innovar, no tener iniciativa y no cambiar el status quo, entonces algo va mal. Cuando las generaciones no se suceden de forma ordenada y ambas trabajan juntas, sino que la generación antigua se enfrasca en juegos estúpidos de poder para no dar paso, entonces es el camino al fracaso porque no hay evolución ni innovación.

A un país se le puede aplicar el mismo análisis. España tiene un problema de economía real y un problema de economía financiera. Una de las razones por la que Europa y Japón no son competitivos es porque no tienen el grado de competencia interna y liberalización que existe en Estados Unidos.


Un buen amigo mío de tendencia socialista me dijo hace poco, “me gusta el ajedrez porque es un juego donde el peón puede acabar con el rey”. Lo que mi amigo no se da cuenta es que eso es exactamente lo que pasa en la capitalista Estados Unidos y lo que no pasa en las socialistas Europa o Japón.

En Estados Unidos, se incentiva y apoya las nuevas ideas y el espíritu emprendedor, llámense Google, Charles Schwab, Interactive Brokers, eBay o cualquiera de las miles de empresas que el capital riesgo americano financia todos los años. En Estados Unidos se incentiva la competencia y las empresas invierten en ideas tanto o mas de lo que invierten en bienes de equipo, inmuebles y tierras.

La que una vez fuese la todopoderosa IBM dejó paso a empresas como Microsoft, Yahoo o Apple. El gigante AT&T dejo paso a otras empresas que revolucionaron en sector de las telecomunicaciones. En cambio en España no se puede hacer competencia a Telefónica, que ofrece uno de los servicios de telefonía peores y más caros en toda Europa. Yo desde Suiza pago más por una llamada de 5 minutos a España que por una hora de conferencia con USA o Alemania.

A menos de que los Europeos empiecen a cambiar sus actitudes y hábitos de inversión se van a encontrar dentro de unos pocos años peleando por un pedazo de sus menguantes mercados domésticos. Esa falta de competencia en Europa se manifiesta de mil formas, trámites administrativos, burocracia, regulación excesiva en aras de una supuesta protección del “consumidor”, acceso selectivo y politizado a la financiación, etc….

Estados Unidos es mucho mas pragmático, aparte de tener unos mercados de capitales estructurados para financiar empresas en lugar de financiar déficits públicos como en Europa, la regulación aumenta conforme al tamaño de la empresa, de forma que las empresas pequeñas tengan menos trabas y puedan desarrollarse y a mediad de que se desarrollan e internacionalizan la regulación y supervisión va aumentando.

España tiene un problema de economía real, con o sin hipotecas basura. España tiene además un problema demográfico y de falta de competitividad grave. La propuesta de Zapatero de crear un fondo para comprarle la deuda a los bancos va a suponer un incremento de la deuda pública en alrededor de un 4,5% del PIB y posiblemente le cueste a España su calificación de AAA, con lo cual el coste financiero de la deuda se incrementara. Todo esto en un momento en el que empieza a haber un problema con las pensiones que no hará mas que incrementarse en los próximos 10 años debido a las tendencias demográficas.

Ni el gobierno ni el presidente tienen “super-poderes” para parar el envejecimiento de la población ni para frenar la globalizacion. Excepto que a este ocurrente gobierno se le ocurra, en un alarde de imaginación, la brillante idea de cambiar la edad de las personas por decreto, pero dudo seriamente de la efectividad real de tal medida. España se ha acostumbrado a vivir bien, y los españoles simplemente no trabajan y no están dispuestos a hacer sacrificios.

El ministro de propaganda del régimen, Pepiño “Goebbels” Blanco, cree, al igual que el que fuera su homónimo alemán del “Ministerio de Ilustración del Pueblo y Propaganda” (Reichsministerium für Volksaufklärung und Propaganda), que manipulando la percepción y ocultando la realidad se van a solucionar los problemas.

Generalmente el hombre solo se acuerda de Dios cuando truena, le puedes avisar cien veces de lo que va a ocurrir que solo reacciona cuando se topa de narices con la realidad y solo es capaz de realizar sacrificios cuando no le queda otro remedio. Cuando mas tardemos en afrontar la crisis en España, cuanto mas nos empeñemos en negar nuestras responsabilidades y achacarla a factores externos, peor y más costosa será la solución.

En las cajas españolas no ha habido ingeniería financiera sino malos créditos y una burbuja especulativa que se ha roto, en parte apoyada por el gobierno. El gobierno a través de la CNMV ha retrasado la aprobación de los hedge funds en España, lo que ha hecho que las cajas canalizasen en exceso recursos al sector inmobiliario para poder sacar una rentabilidad sobre LIBOR que de otra forma no podían conseguir. Esto ha hecho incrementar la burbuja e impedir que las cajas tuviesen mas diversificados sus riesgos y mas equilibrados sus balances.

Independientemente de la crisis actual hay un problema con el modelo económico, hay un problema con las pensiones, hay una falta de competitividad, hay un problema energético, hay un problema de falta de internacionalización, hay mil y un problemas. El problema de economía real española no lo han causado los jóvenes haciendo ingeniería financiera, sino los grandes empresarios y el gobierno impidiendo la innovación y la competitividad.

La CNMV ni se ha preocupado de incrementar la competencia en el sector financiero, sino todo lo contrario. Además se ha dedicado a inmiscuirse y poner en entredicho su reputación y credibilidad en operaciones como Endesa. La CNE no se ha preocupado de que haya más competencia en el sector eléctrico, sino de reducirla.

España se ha convertido en la familia adinerada en la que los juegos políticos y el vivir bien es más importante que construir riqueza e innovar. Es más importante invertir en “identidad catalana” que en infraestructuras, o es más importante crear un ministerio de la igualdad o acometer cien mil políticas sociales en lugar de acometer los problemas reales del país.

Sin innovación, sin dinamismo no hay competitividad global ni tampoco dentro de Europa. Las políticas proteccionistas de los campeones nacionales, el sistema financiero tremendamente politizado de las cajas de ahorros y el constante engaño mediático de la prensa y la mayoría de las cadenas de televisión hacen que la percepción de los españoles este distorsionada. Los Españoles se quejas de que los americanos son unos ignorantes manipulados por los medios de comunicación, yo me pregunto, ¿se han mirado los españoles al espejo?

El Plan de Zapatero y los demás factores que hemos discutido van a hacer que se incremente la deuda pública, es decir los pasivos. Esto no sería un problema si se incrementase también el activo del balance, pero mucho me temo que eso no va a ocurrir sino que se va a utilizar la deuda para poder seguir negando la realidad y evitar el acometer reformas estructurales que conlleven un coste político importante y un aumento de competición a las grandes empresas nacionales. En otras palabras lo que se va a hacer es dilapidar la herencia para mantener el nivel de vida sin hacer reformas. El estado del bienestar de los baby boomers se ha comido la riqueza de sus padres, la suya y la de sus hijos. Que lo arregle la próxima generación y ni se te ocurra ajustar la inflación como a los judíos.

En Estados Unidos por fin parece que hay un poco de sensatez y la Casa Blanca empieza a considerar utilizar los 700 billones para recapitalizar los bancos, en lugar de tratar de salvar a los accionistas de dichos bancos comprándoles las hipotecas y que no se vean forzados a ampliar capital en condiciones desventajosas. Zapatero debería hacer lo mismo con los Bancos españoles, recapitalizarlos en lugar de comprarles las hipotecas, y forzar a las cajas a fusionarse y cambiar su estatus para que puedan ser privatizadas en un futuro.